27 marzo 2010

Laberinto

Paredes altas se levantan a mi alrededor. Paredes blancas de piedra que me marcan diferentes caminos. Caminos que puedo elegir a voluntad, pero que algunos no tienen salida y me obligan a volver sobre mis pasos. Caminos erróneos que hacen enfadar, entristecer, gritar de rabia. Son sendas que queremos evitar pero que están ahí, y son precisamente las que solemos tomar, a pesar de que intuimos o sabemos que no nos llevarán a ningún lugar que valga la pena. Porque esos lugares nunca son alcanzables por esos senderos incorrectos. Los cuales decidimos seguir generalmente porque son los más fáciles, los más seductores.
Y con el tiempo nos damos cuenta. Nos percatamos de que estamos haciendo el tonto y que esos caminos son una pérdida de tiempo. Y sin embargo, continuamos tomándolos. ¿Por qué? Nuestra lógica nos advierte que es una equivocación tomar esos senderos, pero nuestras emociones y nuestros miedos nos conducen hacia ellos. No obstante, por cada travesía errónea, por cada enfado y bajón que experimentamos al final de cada una, nos hacemos más fuertes. Reflexionamos y aprendemos una lección. Y a medida que nos hacemos más fuertes, vamos sabiendo escoger mejores caminos. Poco a poco nos orientamos entre esas altas paredes blancas que nos separan de ese lugar que ansiamos encontrar. Poco a poco somos capaces de dirigirnos hacia la salida de ese laberinto particular en el que cada uno estamos encerrados.

Unos consiguen llegar antes que otros, y ese tiempo que perdemos en recorrerlo, no es del todo un tiempo perdido. Es precisamente un tiempo ganado, porque si no fuera por esos caminos erróneos que escogemos no sabríamos todo lo que sabemos ahora. Sin esas equivocaciones, no maduraríamos, y seríamos las personas más débiles del planeta. Así que, bendigo cada una de mis malas decisiones, las dificultades que he tenido en mi vida, y todas las veces que me he sentido destrozado: que he sentido que he perdido. Porque ahora sé qué caminos no he de tomar y cuales me llevarán a donde quiero ir. Los caminos que me guiarán a la salida de mi laberinto serán, sin ninguna duda, los más difíciles. Aquellos en los que querré dar media vuelta. Aquellos en los que mis miedos me tentarán para no seguir adelante. Sin embargo, creo, que después de tantos senderos erróneos, he adquirido las fuerzas necesarias para poder hacerle frente a esos caminos que me sacarán de este laberinto. ¡¡Es hora de salir y de sentir que he ganado!!

4 comentarios:

  1. esta mu xuloo el blog, escribes muy bien =D

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  2. Parece que tus pies han recorrido muchos kilómetros,kilómetros llenos de caminos equívocos,caminos con grandes desilusiones,desilusiones con fines de aprender; aprendíz jóven y de gran entereza,con la fuerza de llegar a donde jamás imaginaste, te felicito por tus andanzas.

    Un saludo.
    Fdo. Un compañero que encontraste en tu camino.

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  3. las maravillas de los laberintos...
    sin duda tmbien comparto tu opinion...he pensando en mis caminos recorridos cada dia...y sin duda los seguire, y m parare si vale la pena a charlar un rato con alguna persona que se me cruce. Seguro que marcará mi sendero con su aura :)
    me gusta mucho, en serio

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  4. gracias a todos x los comentarios :) una pena k no sé quienes son los anonimos ^^

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