21 mayo 2010

Elección correcta

¡¡Sorpresa!! ¡Un capítulo interesante! Después de tanto leer y leer episodios aburridos del libro de mi vida, por fin surge un cambio drástico en el transcurso de la historia. Sabía que era cuestión de paciencia. Sabía que el momento estaba por llegar. Y en efecto, llegó.

Después de recorrer durante mucho tiempo el laberinto de la desilusión, parecía que el protagonista había encontrado el camino que le llevaría hacia la salida. El problema era que el miedo le rodeaba y le controlaba. Le impedía avanzar. Sus pies estaban anclados, hundidos en la arena. Se sentía pesado, y por tanto incapaz de afrontar el sendero que tea por delante. Fue entonces, cuando inesperadamente, una voz femenina sonó tras él:

- ¡Hola!

Atónito, giró su cabeza, pero no vio a nadie. De repente, sintió como una mano tocaba su espalda. La sensación fue muy agradable.

- ¿Qué haces aquí parado?

No sabía qué responder. Para empezar no sabía ni quién era.

* ¿Quién eres?
- ¿Por qué no sacas tus pies de la arena?
* ... Porque no puedo. Si fuera capaz, ya lo habría hecho.
- ¿Y por qué no puedes?
* ....
- ...
* En serio, ¿quién eres?
- Quién sea, ahora mismo, es lo de menos. Primero necesitas desenterrar tus pies.
* ¿Y cómo lo hago?
- No lo sé. La manera de conseguirlo dependerá de cuál sea la causa por la que estés atrapado.
* Ni yo mismo lo sé.
- ¿Seguro?
* Seguro...
- ...
*... Bueno... en realidad sí lo sé. Pero no quiero aceptarlo.
- ¿Y bien?
* Pues... tengo miedo.
- ¡Miedo!
* Sí... miedo.
- ....
* ¿Qué puedo hacer?
- Creía que tú ya lo sabías. Que conocías el secreto de los miedos, y que sólo era cuestión de buscar en tu cabeza la llave que consiguiera liberarte de tus cadenas.
* Exacto... Pero... no puedo.
- ... ¿Por qué?
* Porque no tengo cadenas.
- ...
* Como ya has comprobado, el problema es que tengo mis pies anclados en la tierra.
- ¿Y eso?
* ¿Cómo que "y eso"?
- Que a qué se debe. A qué tienes miedo.
* ...
- ...
* ... Pues... Temo que este camino que estoy a punto de tomar, no sea realmente el adecuado.
- ...
* ¿Y si me equivoco? Puedo escoger este camino y descubrir que no tiene salida, como todos los demás en los que ya he estado. Ya sé que es parte de mi aprendizaje, de mi madurez. Pero estoy cansado. Probablemente se me ha acabado la paciencia y quiero que éste sea el camino definitivo. El que me lleve a la salida. Pero no soy capaz. Tengo miedo. Por más que busco y busco, no encuentro la solución.
- ...
* ....
- ¿Has pensado que quizás no tengas que hacer todo tú sólo?
* ...
- A veces, se necesita ayuda.
* No sé...
- Liberarte de las cadenas era algo que tú podías hacer por tu cuenta. Pero en esta ocasión, el miedo que sientes no es un miedo que puedas superar por tí mismo. Necesitas el apoyo y la confianza de otra persona.
* ¿De quién?
- De mí.
* ...
- ....
* ¿De ti? Pero si ni te conozco.
- En realidad... un poco sí que me conoces.
* ¿Ah sí? Pues a ver, dime: ¿Quién eres?
- Mmmm... Digamos que soy la única persona que puede desenterrar tus piernas. Soy la ayuda que necesitas. Soy... la dueña de este camino que has elegido, y por tanto, tengo control sobre las arenas que conforman su recorrido.
* ¿¡Puedes entonces liberarme!?
- Puedo ayudarte a conseguirlo. Tú también tienes que poner de tu parte. Tienes que enfrentar tus temores.
* Está bien. Lo haré.
- ¿Preparado?
* ¡¡Preparado!!

Con un poco de esfuerzo, las arenas se desplazaron bajo sus pies y los dejaron libres. Rápidamente, se dio la vuelta para poder ver, por fin, a la persona que le había ayudado en su lucha por sus miedos. Sin embargo, descubrió que no había nadie. En su lugar, encontró en el suelo una pieza de un puzle. Se quedó extrañado. ¿Qué significaba esto? ¿Estuvo hablando con un trozo de cartón todo el tiempo? No, no. No podía ser. Había notado una mano en su espalda, así que tenía que tratarse de una persona de carne y hueso.

En cualquier caso, se agachó y cogió la pieza. Era amarilla por un lado. Y por el otro, por su dorso, era blanca con unas pequeñas letras escritas a mano. Se podía leer una frase:

<< ¿Necesitas completar tu puzzle interior?
Aquí tienes una pieza del mío
>>



Cerré el libro y contemplé la pieza sobre el escritorio. ¿Encajarán todas sus piezas en mi puzle? ¿Y las mías en el suyo? Quién sabe.

Cogí la pieza y... probé suerte...

¡¡Sorpresa!! ¡¡¡Encaja!!!



7 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  2. Gran puzzle es la vida que nos ha tocado resolver, puzzle con piezas que jamás imaginaríamos que pudieran encajar, puzzle de piezas que se unen simplemente con versos, promesas, sueños, y a veces con sufrimientos. Puzzle de piezas cubiertas de amor y odio,
    llenas de verdades y mentiras, llenas de olor a victoria y derrota, que suenan a veces a silencio, y otras veces simplemente suenan.
    Puzzle, que compartes tus hazañas y estrategias para finalmente obtener el éxito, la respuesta está en una de tus piezas, ayúdame a encontrarla.

    JMG.

    ResponderEliminar
  3. Bonito comentario JMG :D podrias escribir estas cosas en tu propio blog :P jajaja

    gracias por los comentarios ^^

    ResponderEliminar
  4. good work! me encantan tus scritos en plan diálogo. enganchan mucho! sigue escribiendo... un abrazo.

    ResponderEliminar
  5. Me encanta esta historia!!!Todo el mundo buscamos esa gran pieza q nos falta en el puzzle y m alegro mucho de haberla encontrado!!^^^^

    ResponderEliminar
  6. Bueno Fran, no me acuerdo ni dónde, ni cómo encontre esta frase, pero le viene al pelo a la entrada. era algo asi como " hay puzzles que tienen piezas raras, pero al final todas terminan encajando" me ha encantao! es muy bonita :)
    tu fan number one!!

    ResponderEliminar